Podríamos hablar del poder curativo de las palabras cariñosas, o ponerlo en práctica, a ver qué tal.
Y yo estoy aquí borracho y loco, y mi corazón idiota siempre brillará, y yo te amaré, ¡te amaré por siempre!
Lamento boliviano.
ojalá te cruces con gente que te inspire y te motive a querer ser mejor
No es bueno acostarse a dormir con el corazón roto.







